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El artista y la musa: MUSEO

Galería de arte

Cherry, por francis

gurrupurru
gurrupurrufrancis envía a su musa fuera de concurso pero como regalo de reyes :) ¡Muchas gracias! A continuación su historia sobre el encuentro del artista y la musa con Cherry:


El artista y la musa se topan con un templo en forma de casita de juguete. Aunque la musa duda que sea un templo entran y se dan cuenta de que por dentro es muchísimo más grande que por fuera. El aspecto que presenta el interior es el de un pasillo larguísimo con juguetes dispersos por el suelo. "A lo mejor es la guardería del museo", dice el artista.

"¡Hola!, soy Cherry ¿jugáis conmigo?" Los saluda una niña que en esos momentos juega a la rayuela, dibujada en el suelo con tiza, mientras lame una enorme piruleta. Es Cherry, la niña musa a la que pertenece el templo. El artista está a punto de contestar pero su musa se le adelanta. "No podemos. Tenemos que superar las pruebas de las demás musas. Además somos mayores para esas cosas". La niña sonríe con una expresión traviesa y le responde "¿Estás segura? A mí no me lo parece". Es en ese momento que tanto el artista como la musa se percatan de que ahora son niños de la misma edad que Cherry.

"¡Aaah! ¿Desde cuándo estamos así?" Chilla la musa, que no está muy contenta con la situación. Sin embargo el artista parece sorprendido y no molesto. "Ya no hay problema ¿verdad?" les pregunta la pequeña musa, ansiosa por jugar con ellos. "¿¡Qué no hay problema!? ¡No puedo ir así a los otros templos!" Grita la otra musa. "No te preocupes. En cuanto salgas del mío recobrarás tu edad. Ahora, ¿jugáis conmigo?". "¿Y cómo salgo de tu templo?" Pregunta la musa, haciendo caso omiso de la última pregunta. "Solo tienes que abrir una puerta cualquiera" "¿Y nada más? ¡Que fácil!". Contesta la musa acercándose a una puerta y cogiendo el pomo. "No creo que se enfaden con nosotros por quedarnos a jugar un poco con ella" Dice entonces el artista. "Bueno, pues aquí te quedas" Contesta su musa abriendo la puerta, segura de que no tardará mucho en seguirla.

Sin embargo se lleva una sorpresa al ver que la puerta no conduce a la salida sino a una especie de armarito de las escobas de lo más corriente. "Ya decía yo que no podía ser tan fácil". Cherry, que ya está empezando a jugar con el artista, le dice que solo los niños pueden ver lo que hay en realidad al otro lado y cruzar por ellas. "¡Pero si ya soy una niña!" se queja la musa, a lo que Cherry responde con un críptico "No, solo te ves como si lo fueras".

La musa no se da por vencido y abre un par de puertas más, mientras escucha lo mucho que se divierten la pequeña musa y su artista, riendo incluso. Al final no lo soporta más y chilla "¡Oye, no me quites a mi artista!" de un modo infantil. De esta manera se acerca a ellos y entra en el juego casi sin quererlo. Muy pronto se olvida de su enfado inicial y se divierte y ríe ella también.

Están así un buen rato y cuando las energías se les acaban recuerdan que han de visitar los siguientes templos. Deciden entonces probar de nuevo con alguna de las puertas. En esta ocasión les acompaña Cherry. Al abrir una de ellas comprueban con asombro que al otro lado no hay un armarito de las escobas ni nada mundano pero tampoco la salida del templo. Un montón de peces flotan al otro lado, sobre una carretera atestada de coches. Los conductores observan el extraño espectáculo y uno de ellos trata de atrapar uno de los peces con un cazamariposas.

En contraste con las bocas abiertas del artista y la musa, Cherry sonríe, feliz de poder compartir con alguien el secreto de las puertas, lo que encierran en su interior. Les explica que llevan a cualquier lugar por extraño que sea y de esa manera prueban una tras otra, encontrando tras ellas infinidad de sorpresas, un mundo oscuro con pequeñas criaturas fosforescentes que parecen una fusión entre una bombilla y una medusa, una habitación con un caniche peluquero cortando el cabello de un señor con largos bigotes, una sala de estilo rococó en la que pingüinos con monóculo y chistera asisten a una gala de alta alcurnia... Estas y otras maravillas les hacen brillar los ojos de emoción.

Finalmente el viaje termina cuando una de las puertas da a la salida. El artista y la musa comprenden que aunque ha sido muy divertido tienen que continuar y pasar al siguiente templo. La musa se disculpa por su actitud inicial y reflexiona sobre todo lo ocurrido "No pude pasar al otro lado la primera vez porque tenía un poco dormida esa parte de mí que nunca debe dormir ¿verdad? Por eso solo me salían cosas ordinarias y aburridas". "Una musa debe poder sacar lo asombroso de todo, como hacen los niños, y alegrarse de poder compartir esa visión de las cosas. Es algo indispensable para una musa, pero también para un artista. Si pierdes eso el mundo se vuelve gris,y como te dije al principio no es lo mismo ser un niño que tener alma de niño" Contestó Cherry. "¿Entonces todo formaba parte de la prueba?" Pregunta la musa. Cherry sonríe antes de responder: "En realidad la parte de haceros más pequeños y jugar conmigo no hubiera sido necesaria si hubierais encontrado otra manera de llegar a la misma conclusión, pero es que casi nadie juega conmigo y me siento un poco sola, porque no hay muchas musas de mi edad.". De esta forma el artista y la musa se despiden de Cherry y salen del templo, recuperando su aspecto original, y encaminándose a una nueva aventura, con su capacidad de asombro recién renovada.
 

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    1. Avatar de francis
      francis dijo el 01/02/2015

      Nya, me alegra mucho que te gustase ^^
    2. Avatar de gurrupurru
      gurrupurru dijo el 05/01/2015

      @Dark_Lord: :D
    3. Avatar de Dark_Lord
      Dark_Lord dijo el 05/01/2015

      Este templo me lo pasaría yo rápido, soy muy infantil XDDD